Torres Jofré, M. (2013). El paisaje y el enfoque de hábitat residencial. Revista INVI, 28(78), 9-25. Como citar este artículo
Revista INVI - El paisaje y el enfoque de hábitat residencial

doi 10.4067/S0718-83582013000200001

 

El paisaje y el enfoque de hábitat residencial

 

Mario Torres Jofré

 

El Instituto de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, hace más de siete años se abocó, preparó y gestó el programa de Magíster en Hábitat Residencial. Este programa no responde a una derivada disciplinar como tantos, sino que busca poner de manifiesto la necesidad de enfrentar el desafío de la calidad de vida y la sostenibilidad de los asentamientos humanos desde una óptica multidisciplinar e incluso, para algunos, desde una necesidad de la construcción transdisciplinar. En orden a lo anterior, el INVI comprende el hábitat residencial como:

…el resultado de un proceso en permanente conformación de lugares en distintas escalas referidas al territorio, que se distinguen por una forma particular de apropiación, dado por un vínculo cotidiano con unidades de experiencias singulares, potenciando relaciones de identidad y pertenencia, a partir de lo cual el habitante lo interviene y configura…

Es así como las dimensiones explicativas del enfoque: socio–cultural, política–económica y físico–espacial, debían reflejarse en la malla curricular no a través de los tradicionales nombres de las disciplinas, sino por nombres que fuesen lo suficientemente amplios, a fin de permitir que el enfoque de hábitat residencial se mantuviese permanentemente en tensión y búsqueda. No fue posible conseguirlo en todos los casos, pero las asignaturas que son parte constitutiva de su ser permiten evidenciar la importancia multidisciplinar para enfrentar la investigación científica y la investigación aplicada, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y la sostenibilidad de los asentamientos humanos.

En la línea de lo señalado, la dimensión físico–espacial quedó reflejada en una de tres asignaturas, con la denominación "Paisaje natural y construido". Se buscaba con ello presentar esta dimensión del hábitat residencial bajo una concepción similar a la definición de paisaje que entregaba la Convención Europea del Paisaje (2000): se entenderá cualquier parte del territorio tal como lo percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos. De este modo, la relación con las otras dos dimensiones, socio–cultural y política–económica, quedaba resguardada y se hacía multidisciplinar.

Más aún, la percepción de un sujeto o de un conjunto de habitantes de una realidad determinada (si es que existe tal realidad), es producto de las características biológicas personales, de las construcciones culturales, de las relaciones sociales y económicas, de las que ofrece el espacio físico o geográfico, entre otras. Todas ellas, procesadas por un conjunto de filtros sensoriales e instintivos, posibilitan tanto las valoraciones positivas como negativas del hábitat en el cual se encuentran. Estas percepciones, que posibilitan valoraciones positivas o negativas, se asocian a un descriptor principal: el placer o el desplacer.

Para la RAE, la palabra placer y desplacer tienen varias acepciones:

placer. (Del lat. placere). 1. intr. Agradar o dar gusto… placer. 1. m. Goce, disfrute espiritual. 2. m. Satisfacción, sensación agradable producida por la realización o suscepción de algo que gusta o complace. 3. m. Voluntad, consentimiento, beneplácito. 4. m. Diversión, entretenimiento… placer. (Del cat. placel, de plaza). 1. m. Banco de arena o piedra en el fondo del mar, llano y de bastante extensión. 2. m. Arenal donde la corriente de las aguas depositó partículas de oro. 3. m. Pesquería de perlas en las costas de América. 4. m. Cuba. Campo yermo, o terreno plano y descubierto, en el interior o en las inmediaciones de una ciudad…1

desplacer. (De des- y placer). 1. m. Pena, desazón, disgusto… desplacer. (De des- y placer). 1. tr. Disgustar, desazonar, desagradar… 2

De las acepciones a los dos lemas, es posible apreciar que mayoritariamente dicen relación con una percepción sensorial del sujeto respecto de hechos objetivos y concretos a los cuales les asigna un valor positivo o negativo.

Por tanto, la idea de paisaje contiene, simultáneamente, referencias a un hecho objetivo y a realidades íntimamente ligadas a las características personales de un sujeto. Así, es factible señalar que la percepción es enseñada, aprendida y mitificada siguiendo distintas vías de comunicación o transmisión. Por medio de la percepción y las condiciones de placer, se da que en el enfoque de hábitat residencial, el paisaje natural y construidose encuentra con las otras dimensiones en las cuales los hombres y mujeres se desarrollan, el acento está puesto en el territorio como lugar donde se materializa la calidad de vida y la sostenibilidad.

Referir el paisaje natural y construido bajo el enfoque de hábitat residencial implica dejar de comprender una valoración restrictiva del término paisaje y preocuparse por todos aquellos aspectos que condicionan la calidad del entorno de ingentes números de habitantes de zonas urbanas y rurales a nivel mundial. El paisaje natural y construido como instrumento del enfoque de hábitat residencial puede verse enfrentado a reticencias políticas y económicas, al asociarse con posibles nuevas restricciones de actividades productivas, como sucede en varios casos. Sin embargo, una adecuada ordenación y gestión del territorio bajo este enfoque, puede transformarse en uno de los mayores aportes frente a las políticas globales y particulares del desarrollo sostenible.

En este orden de ideas y siguiendo a Romani:

El paisaje, cualquier cosa que sea, nos aparece como un conjunto extraordinario y complejo de muchos elementos relacionados entre sí, compuesto de árboles, de rocas y de campos, de aguas y de economías, de hombres, de culturas, de acciones, de causas y efectos, de relaciones, eventos y procesos históricos; pero al mismo tiempo nos damos cuenta que aquello no puede ser restituido en forma simple e imaginativa, porque su verdadera naturaleza y esencia real es como aquella de los tantos elementos que componen el universo, siendo aun más dinámica y envolvente.3

Los elementos asociados a paisaje natural y construido han condicionado las actividades humanas, que a su vez establecen la caracterización del territorio traduciéndose en la imagen o identidad de cada lugar. El grupo de elementos que integran el paisaje natural y construido, ya sean considerados de carácter objetivo o subjetivo, forman un conjunto único, indisociable. En esto se diferencia de los propios elementos que pueden ser valorados independientemente en sí mismos, que evoluciona de manera constante y que en ocasiones puede manifestarse como un todo integrado en forma armónica y equilibrada.

El enfoque de hábitat residencial se presenta en la dimensión físico–espacial en un paisaje de características antrópicas, resultado de la interrelación entre personas y estructuras urbano–territoriales, capaces de construir hitos en la vida individual y comunitaria. Esta capacidad depende de la valoración que dichos individuos hagan sobre el espacio construido, por lo cual la calidad de este último resulta fundamental en cuanto a la conformación de factores de agrado y significación. También, es un paisaje considerado como recurso. Forma parte del patrimonio de los individuos y de las sociedades, en sus diferentes niveles escalares, pues se trata de una construcción social, o quizás, una imagen mental con reconocimiento colectivo. Por una parte, imagen de la realidad y, por otra parte, la realidad misma, dos ámbitos complementarios del paisaje natural y construido.

El paisaje natural y construido no es sólo la huella de crecimientos económicos y desarrollos, sino que es el marco visual de criterios administrativos que influyen en el cómo manejar y conformar el territorio, principalmente el urbano. Esto se traduce en criterios de política pública, gestión y diseños, donde cada proyecto influye en la creación o desaparición de lugares, donde directamente hay un cambio físico de percepción frente a la imagen de la realidad o a la realidad misma.

Sin duda, las administraciones no están preparadas para hacer frente a las rápidas transformaciones que se asocian al siglo XXI –culturales, económicas, sociales y tecnológicas–. Aquellas han superado en velocidad a la capacidad de aprendizaje en la gestión del paisaje natural y construido y sus elementos en las poblaciones locales, permitiendo la pérdida de la valorización de riquezas visuales y genéticas que conforman los espacios donde se desarrolla la vida.

Actualmente la vida pública y cotidiana de las personas está dominada por actividades que en muchos casos las administraciones no dimensionan. Actividades que acompañan al desarrollo social y cultural de cada lugar, pero que a través del tiempo han evolucionado de tal manera que fuerzan al espacio a presentarse dinámico y diligente frente a estos cambios. Muchas de estas propuestas de crear e incentivar espacios "activos", "seguros" y "sostenibles" se da por presiones, necesidades, intereses y actividades, que luego cambian el estilo de vida de las personas y sus propias demandas.

Se entiende que en muchos casos las personas utilizan el espacio porque lo tienen que hacer, independiente de la calidad del paisaje natural y construido. Sin embargo, el enfoque de hábitat residencial da un vuelco en ello, por medio de una reorientación de cada uno de los aspectos que influye en la composición de los lugares, donde la calidad de los mismos y el sentido de pertenencia que se puedan crear con la comunidad, se transforman en un factor crucial de vida o muerte de zonas urbanas y rurales. Se intenta la comprensión del paisaje desde la óptica de la construcción de lugar, que sintetiza la mirada visual–artística y la del uso social que se da en el enfoque de hábitat residencial.

Mas, surge la interrogante frente a la relación diseño y gestión, ya sea esta pública o privada. El paisaje es opinión y materia de todos, y a medida que se va teniendo una comunidad informada, la participación comienza a tomar relevancia. La visión actual del paisaje natural y construido implica simultáneamente el diseño del espacio como una unidad estética y como una configuración medioambiental, es decir, la construcción de un lugar público.

La dinámica del ser humano conjuga características físicas, sociales y culturales, mismos aspectos que pueden ser reflejados en una integración entre el espacio y el ser humano, que se ve reflejada en el buen uso y la gran aceptación de un lugar, como también puede traducirse en no uso y rechazo de un lugar. Así, el diseño del espacio posibilita la construcción de lugar y de estos lugares, según la condición de agrado que generen en sus habitantes. Se constituyen en paisajes, que son una construcción social, una construcción cultural, una realidad visual, o una imagen mental de reconocimiento de un conjunto de principios básicos que configuran el medio ambiente natural y construido.

El paisaje es aquella superficie terrestre que ha sido objeto de transformaciones antrópicas (humanas), aunque la traducción anglosajona de "landscape" identifica también el paisaje como el jardín y, por ende, con la armonía artificial obtenida arquitectónicamente a partir de elementos y materiales naturales. El paisaje es entonces una totalidad dinámica y unitaria del mundo que se vive, puesto que el mundo, biótico y abiótico, natural y humanizado, es constituido por una serie de elementos que expresan la diversidad y la diferenciación. Estas dos últimas incorporan espontáneamente un nivel creciente de organización.

Si bien el N° 78 de la Revista INVI estaba destinado a ser receptor de diversos artículos bajo una temática libre, no es menos cierto que éste ha quedado estructurado con una columna vertebral, que –de forma explícita o implícita– nos refiere al paisaje natural y construido.

En el primer artículo, que lleva por título "Lectura transdiciplinar de paisajes cotidianos, hacia una valoración patrimonial. Método de aproximación", Juan Francisco Ojeda ofrece una metodología para la lectura de cualquier realidad paisajística como resultados de investigaciones sobre paisaje en Sierra Morena, Andalucía. El autor, implícitamente, deja en evidencia que la búsqueda original para presentar la dimensión físico–espacial del enfoque de hábitat residencial no estaba errada, toda vez que indica:

…El ejercicio de lectura experta irá transitando de la multidisciplinariedad a la interdisciplinariedad, para terminar siendo transdisciplinar. Teniendo en cuenta que –como se ha dicho– en un paisaje convergen componentes naturales, hitos históricos y percepciones, representaciones y simbolizaciones…

…nuestra lectura hermenéutica de paisajes se basa en la acumulación de saberes previos, en la traducción de los mismos al lenguaje divulgativo, hasta llegar a construir un relato actual de ellos…

…Todo ello debe resultar especialmente aplicable en los campos de la docencia y de la planificación y ordenación normativa de los paisajes en el futuro…

A lo anterior se podría agregar su aplicación en la comprensión del hábitat residencial y la construcción de lugares con mejor calidad de vida y sostenibilidad.

Angélica Patricia Camargo Sierra y Adriana Hurtado Tarazona presentan el artículo titulado "Urbanización informal en Bogotá: agentes y lógicas de producción del espacio urbano". Sin duda la urbanización informal, no sólo en la ciudad de Bogotá sino en muchas ciudades localizadas en los cinco continentes, representa un paisaje particular generado por una forma particular de construcción del espacio urbano o periurbano. Tal como lo señalan las autoras, el artículo trata de

…resolver tres preguntas: ¿Cuánto (y dónde) ha crecido la urbanización informal en Bogotá en el último siglo? ¿Cómo se comportan los agentes relacionados con el mercado informal de suelo y vivienda (oferta, demanda, intervención estatal)? ¿Qué tipo de espacio urbano ha producido y está produciendo la urbanización informal?

Los efectos de la urbanización informal en el crecimiento de la ciudad y la ocupación de tierras agrícolas; en el mercado informal y la política pública; y en el espacio construido, implican cambios en la morfología del territorio y en las relaciones económicas dentro de él. Sin embargo, además de las explicaciones cuantitativas que se ofrecen, implican un cambio en las características del territorio, un cambio en el paisaje natural y construido, que implícitamente queda de manifiesto con una lectura experta multidisciplinar del artículo.

Siguiendo en la línea anterior se publica el artículo "Ciudad y hábitat informal: Las tomas de terreno y la autoconstrucción en las quebradas de Valparaíso", de Andrea Pino Vásquez y Lautaro Ojeda Ledesma. Producto de una investigación de tesis doctoral, los autores privilegiarán los relatos de vida por la riqueza de su contenido, con el propósito de corroborar las hipótesis de ella:

1- El hábitat informal en las quebradas nace de tomas de terreno de carácter individual y/o de pequeños grupos familiares, que obedecen a una lógica de movilidad familiar.

2- Los terremotos están en el origen de la ocupación de las quebradas.

Ambas hipótesis se constituyen como las principales causas de ocupación y a través del tiempo dieron origen a los conjuntos residenciales familiares (C.R.F) de las quebradas de Valparaíso.

Qué más natural que un terremoto y que la geomorfología resultante de miles de años de evolución para expresar cambios en el paisaje. Más aún cuando estos elementos dan origen a una forma de apropiación y ocupación del territorio. Son los mismos autores los que comprenderán el hábitat informal en las quebradas de Valparaíso, que no es otro que el hábitat residencial, como paisaje en tanto construcción social, que resulta de una proyección cultural sobre un espacio determinado y apropiado por necesidades y posibilidades, materializado en tres escalas: urbana, barrial y familiar.

En el cuarto lugar de este número de la Revista INVI se vuelve a la ciudad de Bogotá con Jaime Hernández García, quien ofrece el artículo "Construcción social de espacio público en barrios populares de Bogotá". Al igual que el anterior, da cuenta de parte de la investigación doctoral del autor. Aquí no se refiere el paisaje en forma explícita, sino que se hace hincapié en la construcción de lugar y es posible señalar que se da en la línea expresada en párrafos precedentes al explicar el paisaje en el enfoque de hábitat residencial. Esto, por medio de una reorientación de cada uno de los aspectos que influyen en la composición de los lugares, donde la calidad de los mismos y el sentido de pertenencia que se puedan crear con y en la comunidad:

…se discute la construcción social de espacio público en los barrios populares en términos de cómo los individuos interactúan con él. En este sentido, el consumo del espacio público se puede ver a través de las actividades de los habitantes que lo transforman para satisfacer sus propias necesidades. En los asentamientos populares, estas actividades están dadas en primera instancia por las prácticas sociales y culturales que se llevan a cabo en los espacios públicos. Abarcan principalmente la socialización, los acontecimientos de la comunidad, las manifestaciones tradicionales y las expresiones religiosas y políticas.

Este número de Revista INVI nos entrega artículos procedentes de tres países: España, Colombia y Chile. El que procede de Chile se localiza en la ciudad de Santiago. Magdalena Vicuña del Ríoofrece "El marco regulatorio en el contexto de la gestión empresarialista y la mercantilización del desarrollo urbano del Gran Santiago, Chile". Aquí sale a la palestra la administración, en especial el Estado y los marcos regulatorios que éste utiliza para llevar a la práctica sus acciones de política. En este caso, se trata de marcos regulatorios que dicen relación con la construcción y la urbanización, y los instrumentos derivados de él. La autora indica que el

…artículo constituye un análisis de dos procesos: (1) el camino a través del cual la agenda neoliberal ha sido aplicada en el urbanismo reglamentario y operacional de Santiago de Chile; y (2) la forma en que dicho camino ha mutado en la medida en que los cambios políticos y económicos del país han cristalizado en el marco regulatorio de la ciudad. Es sabido que la normativa urbana determina —junto a otros factores, como la localización y las externalidades— el valor y la rentabilidad del suelo. El marco institucional tiene un rol fundamental en la ciudad capitalista, ya que la regulación urbana (o, en su defecto, la desregulación) y el comportamiento del sector inmobiliario están estrechamente relacionados.

Las herramientas que la autora analiza han modificado sustancialmente las características del espacio y, en el caso de la ciudad de Santiago, han transformado el paisaje urbano y rural. Si bien esto último no se menciona, permite comprender la relación directa entre la dimensión política–económica y la dimensión físico–espacial del enfoque de hábitat residencial.

El enfoque de hábitat residencial permite integrar la multidimensionalidad y la multiescalaridad del proceso de construcción de lugares, para una mejor calidad de vida y sostenibilidad de los asentamientos humanos. Ello permite mirar el territorio desde perspectivas de índole regional hasta vecindario, desde las políticas públicas hasta las ordenanzas locales, desde las condiciones macroeconómicas hasta las de carácter microeconómico y local, entre otras posibilidades. Es en esta línea que el artículo de Raquel Pérez del Hoyo y María Elia Gutiérrez Mozo, "Primeras políticas de vivienda en España y su influencia en la evolución de la tipología residencial: el caso de Benalúa (1883-1956)", permite comprender cómo una política pública bajo una administración débil llega a definir una expresión morfológica. Las autoras establecen que Benalúa de Alicante es

…un buen ejemplo de iniciativa privada que llegó a convertirse en referente nacional, basado en la combinación de los dos modelos descritos: empresarial y cooperativo. Fundamentando su idoneidad en el discurso recurrente de la vivienda obrera y justificándose, además, en el vacío normativo y en la carencia de un plano oficial de ensanche, Benalúa se erigió como alternativa privada, liderada por la Sociedad Anónima Los Diez Amigos (SLDA) y refrendada por 200 accionistas, a la ineficaz gestión municipal de la época, limitándose el Ayuntamiento a declarar la construcción exenta del pago del arbitrio correspondiente…

Obviamente, la evolución de una tipología residencial va imprimiendo cambios en el paisaje natural y construido, considerando que sus inicios se materializan fuera del radio urbano de la ciudad y sin una planificación previa.

Finalmente, la Revista INVI cierra con la opinión "Efectos de la combustión a leña en la calidad del aire intradomiciliario. La ciudad de Temuco como caso de estudio", de Alejandra Cortés e Ian Ridley. La pregunta que podría surgir con la presentación de este artículo y la columna vertebral que se ha tejido en torno al paisaje, es sobre tal relación y pertinencia. Sin embargo, aunque la investigación analiza,

…a través de simulaciones computacionales, la calidad del aire intradomiciliario en viviendas de Temuco, causadas por las emisiones de material particulado de una cocina a leña, ello se realiza considerando diferentes escenarios de permeabilidad y tasas de renovación de aire en un caso específico, de modo de predecir la exposición de los ocupantes y sus riesgos de salud.

Y el paisaje es producto de la percepción de cada sujeto del medio ambiente que habita. Tal proceso, mediatizado por la contaminación interna en una vivienda producto de la calidad de la misma, posibilitará una imagen mental negativa del medio ambiente natural y construido y por tanto, del reconocimiento del paisaje de la ciudad de Temuco.

Para terminar la introducción al N° 78 de Revista INVI, sirva recordar las palabras de Lewis Mumford, en su libro La Condición del Hombre:

Ritos, arte, poesía, drama, música, danza, filosofía, ciencia, mitos, religión… son todos componentes esenciales del alimento cotidiano del hombre, pues la auténtica vida de los seres humanos no sólo consiste en actividades laboriosas que directamente los sustentan, sino también en las actividades simbólicas que dan sentido tanto a los procesos de su quehacer como a sus últimos productos y consecuencias.4

Todos estos elementos son constitutivos del paisaje natural y construido, que bajo un enfoque de hábitat residencial, posibilita construir lugares con calidad de vida y sostenibilidad.

 

Notas

1 Real Academia Española, 2001, p. 1776.
2 Ibíd, p. 799.
3 Romani, 1994, p. 9. (Traducción del autor).
4 Mumford, 2010.

 

Bibliografía

MUMFORD, Lewis. La condición humana. En: El mito de la máquina. Técnica y evolución humana. La Rioja, España, Editorial Pepitas de Calabaza. 2010.

REAL Academia Española. Diccionario de la lengua española. 22ª ed. Madrid, España, Espasa Calpe. 2001.

ROMANI, Valerio. Il paesaggio. Teoria e pianificazione. Milano, Italia, Franco Angeli Editore. 1994.